En la enseñanza y crianza de los hijos, muchas madres y padres suelen centrar sus esfuerzos en la educación académica, desarrollo cognitivo, etc. Sin embargo, la educación emocional – tanto a nivel interpersonal como intrapersonal – es esencial. Trabajar la autoestima es uno de los aspectos intrapersonales más importantes en la vida de un ser humano y se debe trabajar a lo largo de toda nuestra vida. Por ello, los adultos debemos ayudar a que los niños adquieran una serie de comportamientos y actitudes que fomenten la autoestima desde bien pequeños, pues esto es clave en su desarrollo a todos los niveles. Una buena autoestima ayuda a que, cuando alcancen la vida adulta, sean capaces de valerse por sí mismos y de sentir seguridad.

¿Qué es la autoestima?

La autoestima es la concepción que cada uno tiene sobre su propio valor. En ella se reflejan las inseguridades y también los aspectos que valoramos de nosotros mismos. La autoestima está muy influenciada por nuestra capacidad de gestión emocional y también por nuestro entorno. La frustración es una palabra clave: una buena autoestima no se consigue solo sabiendo ver nuestro “lado bueno”, también aceptando nuestros aspectos mejorables.

¿Por qué es tan importante en los niños?

Una buena autoestima nos ayuda a tener una mejor relación con nosotros mismos y también con los demás, desarrollando relaciones positivas y sanas. Es especialmente importante en los niños porque influye de manera directa en la motivación  y en el desarrollo cognitivo.

Un niño con buena autoestima cree en sí mismo y en sus capacidades para seguir desarrollándose. Por ello, no se bloquea o niega cuando necesita ayuda, avanzando en el aprendizaje. La seguridad en sí mismo también le ayudará a tener una relación saludable con el resto de niños.

Un niño con una autoestima baja, no cree en sus posibilidades y por lo tanto es común que tenga problemas para realizar tareas por sí mismo. Esto se extrapola a sus relaciones sociales: no se comunica, será muy tímido y puede llegar a desarrollar agresividad por su sentimiento de inferioridad.

Estimular la autoestima infantil

¿Cómo fomentamos la autoestima?

Muchos de vosotros no sabéis qué hacer exactamente para ayudar a estimular la autoestima de vuestros hijos, por eso, os hemos querido dejar una serie de pautas a seguir para que veáis que con un poco de atención y dedicación conseguiréis que vuestros hijos cultiven una autoestima sana.

  • Enséñale a reconocer sus errores y a ser capaz de resolver sus problemas de manera autónoma. De este modo, el niño verá el error como un aprendizaje. Por ejemplo, si un profesor o figura de autoridad le ha reñido por una acción, le invitamos a pensar qué ha aprendido de esa reprimenda y qué tiene que hacer para que no se repita. También es importante dejarle actuar por si solo aunque sepamos que se va a equivocar. Por ejemplo, a la hora de abrir una botella podemos enseñarle el truco para hacerlo (usar un trapo o camiseta) sin necesidad de abrírsela nosotros mismo. En este punto también debemos advertiros que, cuando un niño pregunta o se le pregunta, no nos apresuremos a dar respuestas. De este modo, desarrolla su creatividad, autonomía y capacidad de deducción.
  • Realiza críticas constructivas. Es importante que cuando un niño realiza mal algo o se comporta de una manera negativa, la crítica que vamos a hacer recaiga sobre la propia acción y no sobre el niño en cuestión. Por ejemplo, si ha roto un jarrón deberíamos decirle que nos entristece que ese jarrón se haya roto mientras él jugaba, en ningún momento comentarios como “qué patoso eres”, “por tu culpa el jarrón se ha roto” o “nunca vas con cuidado y mira lo que ha pasado”.
  • Dale tareas para que así tenga responsabilidades y determinados hábitos. De esta forma, conseguiremos que el niño desarrolle su capacidad de independencia y, cuando logre dicha tarea, se sentirá más seguro de sí mismo. Por ejemplo, después de la merienda, puede habituarse a recoger sus juguetes.
  • No les compares con nadie, ya que eso provocará que se sienta inferior al resto y en todo momento esté pendiente de las acciones de la otra persona viendo que él no es “capaz” de realizar algo o de ser como él. Con esto se conseguirá generar frustración e inseguridad en el niño.
  • Establece límites y sé firme con ellos. Si le mandas una tarea como recoger los juguetes a cambio de ir al parque y no lo hace, debes de ser firme con la decisión y no ceder. Si no lo único que conseguirás es que el niño no tenga la sensación de responsabilidad además de sentir que puede “manejarte”. Los llantos y ceños fruncidos son una poderosa arma, pero no debemos ceder.
  • Al igual que antes hemos hablado de las críticas constructivas, también es importante que le valoremos y premiemos su esfuerzo. Por ejemplo, si en el colegio recibe una buena nota, es importante que recalquemos que estamos orgullosos de su esfuerzo y no tanto de la nota en cuestión. Este tipo de comentarios también se pueden realizar a otros adultos delante del niño, de esta forma se fomentará su autoestima y se sentirá útil.
  • Procura dedicar algún momento solo para el niño. En ese espacio, podéis aprovechar a hacer alguna actividad juntos como pintar, leer o hacer deporte. Esto es muy importante, ya que ayuda a que el niño cree un vínculo con nosotros además de ser muy reforzante para ellos.

Autoestima infantil

Sabemos que todos queremos lo mejor para nuestros hijos y eso a veces choca con lo que creemos que es o no correcto en la educación. Por eso, si en algún momento vemos que aun siguiendo los consejos y dando lo mejor de nosotros el niño muestra comportamientos inusuales, lo mejor es acudir a un psicólogo especializado en psicología infantil para que nos ayude y, lo más importante, le ayude a él.