Según un estudio, el 98% de los jóvenes españoles de 11 a 20 años es usuario de Internet. De ese porcentaje, siete de cada 10 afirman acceder a la red por un tiempo diario de, al menos, 1,5 horas, pero sólo una minoría (en torno al 3% o al 6%) hace un uso abusivo de Internet. Es una realidad obvia el alto grado de uso de las nuevas tecnologías entre los adolescentes y jóvenes.

El lado oscuro de las redes sociales

A partir de las redes sociales se puede tener acceso a múltiple información sobre cualquier tema, incluso si se trata de información que pueda fomentar conductas negativas.

En la actualidad, está de moda seguir a “influencers”, que son personas que han conseguido crear un personaje de gran éxito en el mundo digital, el cual es seguido por miles de seguidores y suscriptores. Suelen ser un referente para los usuarios de las redes sociales por el “estilo de vida” que promueven o presumen tener.

Diversos estudios indican que las redes sociales fomentan cánones de belleza “totalmente irreales”, por lo que genera trastornos alimenticios sobre todo entre los adolescentes. Se ha comprobado que los usuarios de estas redes, modifican su dieta en relación con lo que comen los perfiles a los que siguen para sentirse como ellos, sentirse adaptados o porque creen que es lo correcto.

Actualmente, existen dos millones de publicaciones en Internet relacionadas con la anorexia y cuatro millones detrás de los hashtags #ana (anorexia) y #mia (bulimia) empleados por los afectados para compartir trucos y experiencias para que les ayuden a adelgazar. También se han incrementado los retos que fomentan la delgadez extrema. Por ejemplo, el #A4Paperchallenge, anima a publicar una fotografía en la que se demuestre que nuestra cintura es más estrecha que una hoja A4.

Causas de los trastornos alimenticios

La aparición de este trastorno puede verse afectado por varios factores tanto en su iniciación como en su continuidad. Como hemos comentado antes, las redes sociales son importantes referentes porque el hecho de encarnar ciertos cánones de belleza, puede interpretarse como un factor de éxito (medidos en términos de seguidores y likes). La exposición y la exhibición de imágenes perfectas, pueden generar una gran presión sobre todo cuando el contenido del perfil está abierto a la crítica de los usuarios.

Una de las redes sociales en la que más se puede percibir estas situaciones, es Instagram. Se ha convertido en un coladero de desinformación incontrolada, con falsos mitos y datos incorrectos altamente peligrosos para la salud y además promueve actitudes de riesgo como auto infligirse dolor, haciéndose cortes en la piel cada vez que piensan en comida (para no caer en la tentación de comer) o el dolor como técnica para quemar más calorías o para evitar hambre o ansiedad.

No obstante, aún hoy podemos considerar potencialmente peligrosas todas las redes sociales, al menos para ese grupo de riesgo conformado por niñas y adolescentes.

Debemos enseñar a los jóvenes las herramientas necesarias que les ayuden a construir una autoestima adecuada para que puedan resistir la presión de las industrias cosméticas, dietéticas y de la moda por tener cuerpos irreales y que en definitiva no asocien felicidad, éxito o amor con delgadez.

Si sospechas que algún adolescente puede estar pasando por esta situación, ya sea tu hijo, amigo o conocido, te aconsejamos que acudas a un profesional para poder resolver la situación de la mejor forma posible. No olvides que, para cualquier duda, puedes contactar con nosotros.